
Terapia individual adultos
¿En qué podemos trabajar?
No siempre llegamos a terapia sabiendo exactamente qué nos pasa. A veces sabemos que estamos cansados, bloqueados, preocupados o que algo en nuestra vida ya no funciona como antes. Estos son algunos de los motivos por los que las personas acuden a consulta.
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Autoexigencia, perfeccionismo y dificultad para parar
¿Sientes que nunca es suficiente? ¿Te cuesta descansar, delegar o aceptar que algo no salga como esperabas? A veces vivimos intentando hacerlo todo bien: cumplir con nuestras responsabilidades, responder a las expectativas de los demás, mantenerlo todo bajo control y no cometer errores. Desde fuera podemos parecer personas capaces y resolutivas, mientras por dentro vivimos cansados, inseguros o con la sensación constante de no llegar. Quizá te cuesta descansar sin sentirte culpable, decir que no, pedir ayuda o permitirte equivocarte. Puede aparecer el miedo a decepcionar, a no estar a la altura o a perder el control si dejas de estar pendiente de todo. En terapia podemos comprender qué mantiene esa exigencia y trabajar para relacionarte contigo de una manera menos rígida, sin tener que renunciar a tus objetivos ni a aquello que te importa.
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Cuando tu cabeza no para: dudas, pensamientos repetitivos y obsesiones
¿Das vueltas una y otra vez a las mismas cuestiones? ¿Necesitas estar seguro/a de haber tomado la decisión correcta o buscas una certeza que nunca termina de llegar? Hay momentos en los que pensar deja de ayudarnos a resolver las cosas y se convierte precisamente en aquello que nos mantiene atrapados en ellas. Puedes pasar mucho tiempo analizando conversaciones, decisiones o situaciones, anticipando diferentes escenarios, revisando mentalmente lo ocurrido o preguntándote una y otra vez qué deberías haber hecho. En algunos casos aparecen también conductas de comprobación, búsqueda de información, preguntas constantes a otras personas o rituales que proporcionan tranquilidad durante un momento, pero hacen que la duda vuelva después con más fuerza. Trabajaremos para comprender cómo se mantiene este círculo y encontrar una forma diferente de relacionarte con la incertidumbre, las dudas y esos pensamientos que hoy ocupan demasiado espacio en tu vida.
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Ansiedad, miedos y pánico
Cuando la preocupación o el miedo empiezan a decidir por ti. Quizá llevas tiempo sintiéndote en alerta, anticipando que algo malo puede ocurrir o evitando determinadas situaciones por miedo a no saber cómo responder. La ansiedad puede aparecer como preocupación constante, dificultad para desconectar, tensión o sensación de falta de control. En otras ocasiones se manifiesta de forma más intensa: palpitaciones, presión en el pecho, sensación de ahogo, mareo, temblor o miedo a perder el control. También puede hacer que poco a poco reduzcas tu vida: dejar de conducir, viajar, salir solo/a, acudir a determinados lugares, estar con mucha gente o hacer cosas que antes realizabas con normalidad. La terapia busca ayudarte a comprender qué está ocurriendo y recuperar progresivamente la capacidad de decidir y actuar sin que el miedo termine organizando tu vida.
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Experiencias difíciles, trauma y bloqueos emocionales
Hay experiencias del pasado que, aunque hayan ocurrido hace tiempo, siguen teniendo un peso importante en cómo te sientes o cómo te relacionas actualmente. Algunas experiencias dejan una huella especialmente profunda: situaciones de violencia o abuso, pérdidas, relaciones difíciles, accidentes, experiencias de rechazo o momentos en los que sentimos que no pudimos hacer frente a lo que estaba ocurriendo. A veces sabemos perfectamente qué sucedió, pero sentimos que determinadas situaciones actuales siguen activando emociones, recuerdos, miedo, culpa o respuestas que no conseguimos comprender del todo. Cuando está indicado, utilizo EMDR como parte del proceso terapéutico para trabajar determinadas experiencias y recuerdos que continúan generando malestar en el presente. El objetivo no es borrar lo ocurrido, sino poder integrar esas experiencias de una manera diferente para que tengan menos capacidad de condicionar tu vida actual.
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Duelos, rupturas y momentos de cambio
Hay momentos en los que la vida cambia y necesitas encontrar una nueva manera de estar en ella. Una ruptura, una pérdida, un cambio profesional, una crisis personal o una etapa que termina pueden dejarnos sin referencias. Incluso cuando sabemos que el cambio era necesario, podemos sentir tristeza, incertidumbre, miedo o dificultad para imaginar cómo será nuestra vida a partir de ahora. A veces el duelo no tiene que ver únicamente con perder a una persona. También podemos hacer duelo por una relación, un proyecto, una etapa, una expectativa o por la vida que imaginábamos que íbamos a tener. La terapia puede ofrecer un espacio para elaborar lo ocurrido, comprender lo que estás sintiendo y avanzar sin necesidad de negar el dolor ni quedarte atrapado/a en él.
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Límites, asertividad y relaciones
¿Te cuesta decir que no, expresar lo que necesitas o dejar de hacerte cargo de todo lo que ocurre a tu alrededor? Quizá tienes dificultades para poner límites por miedo a decepcionar, generar conflictos o sentir que los demás pueden enfadarse contigo. Tal vez terminas adaptándote demasiado, acumulando malestar hasta explotar o sintiendo que en tus relaciones das mucho más de lo que recibes. También podemos encontrarnos atrapados en dinámicas familiares, de pareja o laborales que se repiten y que no sabemos cómo modificar. Trabajaremos para comprender qué lugar ocupas en esas relaciones, qué necesitas y cómo puedes expresarlo de una manera más clara y respetuosa, aprendiendo a poner límites sin convertirlos en una lucha ni sentir que tienes que justificar constantemente tus decisiones.
¿Y si ha llegado el momento de hacer algo diferente?
No necesitas tener claro exactamente qué te ocurre para pedir ayuda. Podemos empezar por entender qué está pasando y encontrar juntos una forma diferente de abordarlo.
