
Terapia de pareja
Cuando queréis seguir juntos, pero ya no sabéis cómo encontraros.
Hay momentos en una relación en los que hablar ya no sirve para entenderse.
Las mismas discusiones vuelven una y otra vez. Uno reclama y el otro se distancia. Intentáis explicaros, pero termináis sintiéndoos todavía más incomprendidos. Puede aparecer la sensación de estar viviendo juntos pero sentirse cada vez más lejos.
Y a veces ni siquiera hay grandes discusiones. Simplemente aparece la distancia, el silencio, la falta de intimidad o la sensación de que algo importante entre vosotros se ha ido perdiendo.
Una pareja puede quererse y, al mismo tiempo, estar sufriendo.
La terapia puede ayudaros a comprender qué está ocurriendo entre vosotros y a construir una forma diferente de relacionaros.
¿Qué suele llevar a una pareja a pedir ayuda?
01
Cuando las discusiones se repiten
Habláis de lo mismo una y otra vez, pero nunca conseguís llegar a un lugar diferente.
03
Cuando uno persigue y el otro se aleja
Cuanto más uno intenta acercarse, hablar o solucionar, más se distancia el otro. Y cuanto más se distancia, más aumenta la necesidad de buscar respuestas.
05
Cuando estáis atravesando un cambio
Hijos, maternidad o paternidad, cambios laborales, problemas familiares, pérdidas, mudanzas o nuevas etapas pueden poner a prueba el equilibrio de una relación.
02
Cuando os habéis ido distanciando
Hay menos conversaciones, menos complicidad, menos deseo o simplemente la sensación de vivir en paralelo.
04
Cuando se ha perdido la confianza
Una infidelidad, una mentira, secretos o determinadas experiencias pueden dejar una herida que resulta difícil reparar sin ayuda.
06
Cuando no sabéis si continuar
A veces la terapia no empieza porque tengáis claro que queréis seguir juntos, sino porque necesitáis comprender qué os está pasando antes de tomar una decisión importante.
¿Cómo trabajaremos?
Comprender qué está ocurriendo
Antes de intentar cambiar nada necesitamos comprenderlo.
Exploraremos cómo se ha construido vuestra relación, qué os ha llevado hasta el momento actual y cuáles son los patrones que aparecen cuando surge el conflicto.
No buscamos culpables. Buscamos comprender qué ocurre entre vosotros y qué papel está desempeñando cada uno en ese ciclo.

Entender la historia de cada uno
Una pareja está formada por dos personas, y cada una llega a la relación con su propia historia.
En ocasiones es necesario que algunas sesiones sean individuales, además de las sesiones conjuntas, para poder explorar con mayor profundidad experiencias personales, heridas, formas de vincularse, necesidades emocionales o situaciones del pasado que pueden estar influyendo en la relación actual.
Esto no significa tomar partido por uno u otro. Al contrario: conocer a cada persona en profundidad permite comprender mejor lo que sucede en la pareja.
Romper los ciclos que os hacen daño
Muchas parejas quedan atrapadas en dinámicas que terminan repitiéndose:
uno reclama → el otro se distancia → aumenta la inseguridad → aumenta el conflicto → ambos terminan sintiéndose solos.
Trabajaremos para identificar estos patrones y encontrar nuevas formas de responder cuando aparecen, en lugar de continuar reproduciendo aquello que ya sabéis que no funciona.

Volver a encontrar una forma diferente de relacionaros
El objetivo no es que nunca volváis a discutir.
Es aprender a hacerlo de una manera diferente.
Poder expresar lo que necesitáis sin atacar. Escuchar sin ponerse inmediatamente a la defensiva. Recuperar espacios de intimidad y complicidad. Aprender a poner límites. Poder hablar de aquello que duele sin que cada conversación termine convirtiéndose en una batalla.
No se trata de volver a ser quienes erais al principio. Se trata de descubrir quiénes podéis ser ahora.
¿Las sesiones son siempre conjuntas?
No necesariamente.
La mayor parte del proceso puede realizarse conjuntamente, porque la relación es el objeto de trabajo. Sin embargo, en determinados momentos puede ser conveniente realizar alguna sesión individual con cada miembro de la pareja.
Estas sesiones permiten explorar aspectos de la historia personal que quizá resulte difícil abordar delante del otro, comprender mejor determinadas reacciones y trabajar aquello que cada persona necesita revisar para contribuir al cambio de la relación.
Posteriormente, volvemos al espacio conjunto para integrar aquello que sea necesario y continuar trabajando sobre la relación.
La decisión sobre cuándo es conveniente realizar sesiones individuales se toma dentro del propio proceso terapéutico, según las necesidades de cada pareja.
