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  • Foto del escritorCarmen Bes

¿Eres indeciso? Claves para la toma de decisiones

¿Eres una persona indecisa?¿Vives en un mar de dudas naufragando constantemente en análisis mentales infinitos para llegar a la decisión correcta?? ¿Te bloqueas cada vez que la vida da te plantea la posibilidad de escoger? 

 

Si la respuesta a estas preguntas es un sí, supongo que ya has averiguado que lo que te bloquea es el miedo a equivocarte y escoger la opción "incorrecta". Lo pongo entrecomillado porque... habría que ver si realmente existen las opciones correctas o incorrectas, pero la mente suele pensar que sí las hay, y es por eso por lo que solemos bloquearnos, porque consideramos que existe la opción correcta, como si la vida fuese un problema de matemáticas y tuviésemos que leer muy bien el enunciado mil veces para no equivocarnos. (Yo en este caso, no tengo mucho que hacer, soy de esas personas pueden resolver un problema muy complicado y en el resultado final poner: 1+1=3. :)


Decidir procede del latín, significa cortar o resolver. Quizás esa definición de cortar es la que más sensación de miedo nos puede generar, la palabra cortar tiene un impacto diferente a resolver. Cuando cortas algo identificamos esa acción con "algo que no tiene vuelta atrás" y creo que en cierta manera esta creencia tiene mucho que ver en el bloqueo a la hora de tomar decisiones.Cosa que no es del todo real, ya que casi siempre tenemos margen de maniobra ante las decisiones que tomamos.


Sí, no, sí , no.


El miedo a la responsabilidad que implicar decidir es algo absolutamente humano que todos compartimos pero algunas personas sufren más que otras a la hora de tomar una decisión. 


Elegir lleva implícito renunciar. Si lo piensas,  elegimos constantemente, elegimos a lo largo del día muchísimas cosas: qué comemos, qué ropa nos ponemos, con quién nos relacionamos, etc. En definitiva elegimos qué hacemos con nuestro tiempo en cada momento. Estamos condenados a tomar decisiones, siempre somos nosotros los que decidimos qué hacemos o que no hacemos, incluso elegir no tomar una decisión, ya es elegir, vamos que no podemos escapar de la responsabilidad de nuestras acciones a pesar de que nos encante creer que nuestra vida no es el resultado de ellas. 


¡Atención! No quiero decir que si tienes un problema que no depende de ti, lo hayas elegido tú, por ejemplo si tienes una enfermedad grave o si te acaban de despedir del trabajo, no tiene que ser algo que hayas elegido ni generado tú, no creo para nada que así sea. Sin embargo sí que creo que puedes decidir qué acciones realizas respecto a lo que te haya ocurrido.


Cada acción de nuestro presente va construyendo a la persona que seremos en el futuro y de ahí, nuestro miedo a elegir una cosa u otra. Las parálisis generada por la indecisión, nos lleva a una falta de experiencias vitales y por eso es tan importante entender cómo es inevitable asumir que la toma de decisiones tiene su resolución en el futuro y no en el presente, así que aunque nos empeñemos en pensar y en pensar acerca de qué opción tomar, no lo descubriremos hasta que no avancemos en nuestra decisión.

 

¿Qué soluciones intentadas que suelen empeorar y mantener la parálisis decisional?


1. El exceso de información.


Buscar y buscar información incansablemente acerca de qué alternativa es la mejor. Es decir analizar y realizar, realizar esas famosas listas de razones que a lo único que nos llevan es a racionalizar la decisión y a bloquearnos más. Los humanos somos emoción además de razón y este exceso de análisis o de búsqueda de razones lleva a las personas a alejarse de aquello que les conecta con sus sensaciones y emociones.


No puedo resistir la tentación, perdonadme, para aquellos que hayan visto alguna vez The Big Bang Theory.. ¿Recordáis al pobre Sheldon ante su dilema: PSP4 o Xbox one?. Un gran ejemplo de cómo el exceso de información puede llevar a la parálisis y el bloquea a un ser humano excesivamente inteligente y pensante. 


Para quién no haya visto la serie, en uno de los capítulos, uno de los protagonistas tiene un gran dilema a la hora de elegir qué consola comprar (PSP4 o Xbox One), pese a conocer todas y cada una de las características de ambas, pasa horas y horas en una tienda sin poder decidirse, pues su angustia es tan grande que cuando se decide por una le entra la duda y cree que es mejor la anterior.


2. Comentar con muchos “expertos”.


Preguntar a otras personas sobre la decisión, sobre qué harían ellos o cómo lo han hecho en sus vidas es una estrategia positiva si tenemos la capacidad de elegir bien al “experto” en cada materia, pero crear un consejo sin fin de sabios con los que comentar el tema, puede llevarte a un lío mayor, pues cada uno opinará lo que opine.. y cómo dice la canción: lo que opinen los demás está demás


Hablar y hablar con otros de lo que han hecho o creen que deberías hacer no va a lograr que escapes de ese momento de miedo, incertidumbre y responsabilidad que está asociado inevitablemente a la toma de decisiones. El último paso de una decisión está asociado a la emoción, es cómo un salto en paracaídas, por mucho que analices, te expliquen cómo se hace, en el último momento, el salto, lo haces sintiendo, no pensando.


3. Delegar la decisión en terceras personas


Tu vida es tuya y de nadie más. Obvio, lo sé, pero es demasiado habitual observar en consulta cómo muchas personas, han tomado decisiones en su vida basándose en lo que otras personas esperaban de ellas sin atreverse a conectar con aquello que ellas verdaderamente querían y esta manera de funcionar les genera a largo plazo falta de confianza en ellos mismos, sensación de vacío, tristeza, etc.


Nadie debe decidir por ti, nadie sabe cual es tu camino excepto tú mismo y lo descubrirás recorriéndolo. Ya decía Antonio Machado, “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.”


¿Cómo podemos entonces salir de esta parálisis?


En primer lugar, es vital parar todas las acciones que tienen que ver con la hiperracionalización, es decir, dejar de realizar todas esas listas de pros y contras para decidir, dejar de hablar acerca del problema, dejar de buscar información, etc.


En segundo lugar, hay que conectar con las sensaciones, con aquello que siento ante las diferentes alternativas. Potenciando un elemento clave para la vida del ser humano, la imaginación, la capacidad de imaginar cómo me sentiré en esa circunstancia, la capacidad de conectar con aquello que sentiré, con aquellos recursos qué necesitaré. 


La imaginación es una herramienta poderosa que conecta directamente con las sensaciones y la emoción, así que el lugar de pensar acerca de tu vida, ante dos alternativas, trata de imaginar, visualizar cómo sería y desde ahí, comienza a actuar, a veces será sencillo y otras tendrás que desarrollar estrategias para hacer frente a los obstáculos que podrás encontrarte por el camino. 



No lo olvides, “La vida es para sentirla no para pensarla.”


Un abrazo


Carmen

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