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  • Foto del escritorCarmen Bes

MIEDO A NO ESTAR A LA ALTURA


“Infalibles, seguros de nosotros mismos, con las ideas claras, capaces de gestionar todas nuestras emociones, apreciados y admirados por los demás y completamente satisfechos con nuestra vida: estos son los estándares que hay que seguir para sentirse realmente adecuados y a la altura.” R. Milanese.

Tengo la convicción de que la inseguridad es uno de los síntomas de esta pandemia, por supuesto, no me refiero a la del coronavirus. Me refiero a esta pandemia de soledad y desconexión en la que vivimos. Una pandemia de falta de humanidad que está convirtiendo lo humano en patológico.


Dudar se ha convertido en un síntoma de una “baja autoestima”, como si fuese posible no dudar a poquito de inteligencia que uno tenga.


No queremos dudar, queremos tener certezas y garantías imposibles de conseguir que favorecen la aparición del miedo a exponerse, al conflicto, al rechazo, a ser insuficiente, al fracaso, o a la impopularidad.


El miedo puede llegar a ser tan poderoso que puede sabotear tus acciones, puede hacerte sentir un impostor o puede perseguirte allá donde vayas generando sufrimiento y bloqueando lo que tú quieres hacer, desde ponerte la ropa del color más chillón del mundo hasta decir que no quieres ir a esa comida familiar.

Una clave importante  para combatir este miedo es asumir que las personas nos comportamos como nos percibimos y nos percibimos como nos comportamos.


Si me digo a mí misma que no estaré a la altura, que no seré capaz, sin darme cuenta, en mi modo de relacionarme conmigo, con los demás y con el mundo, actuaré de un modo que se confirmará mi miedo.


Un miedo que poco a poco irá alimentando una baja autoestima y una fuerte inseguridad.


Todos tratamos de hacer algo para disminuir este miedo o hacerlo más manejable, sin embargo a veces las soluciones que ponemos en marcha, hacen que se incremente y se convierta en un obstáculo en nuestra vida.


Cuando nos sentimos inseguros las soluciones que ponemos en marcha pueden ser en el nivel del pensamiento o en el nivel de la acción.


En el plano del pensamiento lo que solemos hacer es:


  • Infravalorar/Sobrevalorar: ¿Te acuerdas de que en Pretty Woman, Julia Roberts le dice a Richard Gere, que siempre es más fácil crees lo malo, que lo bueno? Pues eso sería un perfecto ejemplo.


  • Asumir que “si lo siento así, es que es así”: un ejemplo podría ser soy tonta porque me siento tonta. Esto puede ocurrir a veces incluso aunque haya pruebas evidentes de todo lo contrario.




En el plano de la acción:


  • Evitamos todas aquellas situaciones que nos generan inseguridad, consiguiendo tranquilidad. Pero estar tranquilos es muy diferente de sentirnos seguros.

  • Pedimos ayuda y delegamos aquellas acciones que nos resultan difíciles. Al ser ayudados comprobamos que nos quieren pero también confirmamos que no podemos solos.

  • Controlamos de forma excesiva: tan perfectos queremos ser que el control de nos va de las manos.

  • Defenderse de antemano: Sucede cuando tememos que el otro nos pueda hacer daño de algún modo o pueda dañar nuestra autoestima. Defendernos demasiado o con quién no es necesario funciona como un boomerang.

  • Renunciar: Cuando la desconfianza en nuestras propias capacidades nos lleva a renunciar a intentarlo,  estamos muy cerca de ser esos seres que viven una existencia de silenciosa desesperación.


Todas estas soluciones, según la lógica ordinaria, deberían funcionar pero como ya has intuido o vivido: no, no funcionan a largo plazo.


Seguro que si has llegado hasta aquí, esperas que te diga que hacer para disminuir tu miedo pero me resulta complicado ser otra psicóloga más que te da una lista sobre aquello que tú ya sabes que hay que hacer y que tan difícil nos resulta a todos.


Eres una persona única, con un contexto único, unas creencias únicas, con unos recursos únicos y aunque me encantaría decirte ahora mismo qué creencia es la que te bloquea, lo único que te voy a decir es que: comiences pensando cada día durante 5 minutos qué pasará en tu vida si sigues poniendo en marcha esas fantásticas soluciones que lejos de disminuir el miedo a largo plazo, lo aumentan.


Abrazos

Carmen.

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