La técnica del «Como si…»: Actúa hoy como la persona que quieres ser mañana
- Carmen Bes

- hace 2 días
- 3 min de lectura
Los que me conocéis sabéis que defiendo que tenemos que aprender a vivir con lo que somos y si podemos querernos la mayoría del tiempo incluso con esas cosas que no nos gustan de nosotros, mejor aún. Pero una cosa es aceptarse y otra muy distinta es apalancarse.
Si nos tomamos el "quiérete como eres" al pie de la letra, terminaríamos diciendo: "Mira, yo es que soy una persona muy directa, tengo mucho carácter y digo las cosas como me salen, así que al que no le guste, que no mire. Yo voy de frente y estoy muy orgullosa de mi autenticidad aunque vaya generando dolor con cada persona con la que me cruzo”.
Creo que no hay que explicarle a nadie que esto puede provocarte muchos problemas a nivel relacional.
Se puede amar profundamente la versión de ti que eres hoy y, al mismo tiempo, tener claro que te apetece evolucionar, poner límites, desarrollar habilidades sociales o dejar de tomarte las cosas como si todo el mundo conspirara contra ti.

El problema es que, cuando decidimos avanzar, nos quedamos atrapados esperando el "momento ideal". Nos decimos: "Cuando tenga mejor autoestima, pediré ese aumento", "Cuando me sienta supersegura, iré a esa actividad donde no conozco a nadie" o "Subiré a ese ibón cuando haya entrenado más".
Y ahí te quedas. Sentada en el sofá, esperando una iluminación divina que no llega, mientras tu cerebro te susurra: "Ves, te dije que tú no eres de las que puede conseguir lo que se proponga".
La trampa de esperar a "sentirte preparado"
Esperar a cambiar lo que sientes para luego cambiar lo que haces es un error de cálculo monumental. El cerebro es un poco perezoso y funciona al revés: la acción genera el cambio mental. No vas a convencer a tu mente de que eres valiente solo con pensarlo mucho mientras miras al techo; necesitas demostrarle con hechos que otra realidad es posible.
Si esperas a no tener miedo para actuar, te jubilarás esperando. El miedo no se pasa pensando... se pasa haciendo, sea lo que sea que haya que hacer.
Aquí es donde mis dos herramientas favoritas se dan la mano. El mindfulness te enseña a abrazar a tu "yo actual" con su miedo y sus dudas (en plan: "Hola, inseguridad, sé que estás ahí, siéntate si quieres pero no conduzcas tú"). Y la terapia estratégica te da el empujón práctico con un clásico de las consultas: la técnica del como si.
¿Cómo aplicar el «Como si...» en tu día a día?
Esta técnica no consiste en engañarte, ni en ponerte una máscara falsa para complacer a los demás. Consiste en hacer un experimento conductual para flexibilizar la idea que tienes de ti mismo.
La próxima vez que te sientas bloqueada ante un reto, hazte la siguiente pregunta antes de salir de casa:
"Si yo ya fuera esa persona segura, tranquila y con una alta autoestima que quiero ser... ¿qué pequeño gesto haría hoy de manera diferente?"
Ojo, la clave está en la palabra pequeño. No se trata de dar un discurso ante mil personas si te da pánico hablar en público. Se trata de elegir una acción minúscula pero simbólica. Por ejemplo:
Si quieres ser una persona más segura: Elige caminar hoy con la mirada al frente en lugar de mirar al suelo, o sostén la mirada un par de segundos más al saludar a tus compañeros.
Si quieres ser una persona más calmada: Elige responder a ese correo electrónico cinco minutos más tarde, respirando hondo, en lugar de contestar con el piloto automático de la prisa.
Si quieres ser alguien que se valora más: Di "No, gracias, hoy no me viene bien" a ese favor que te cuesta la vida hacer, como si fueras alguien que prioriza su tiempo.
Al principio, te sentirás extraña. Tu mente te dirá: "Esto es raro, esta no soy yo". Es normal. Observa ese pensamiento con atención plena (mindfulness), acéptalo como ruido de fondo y sigue adelante con el experimento.
Pequeñas acciones, grandes revoluciones
Lo fascinante de esta técnica es que, cuando actúas como si ya fueras esa persona, el entorno empieza a reaccionar de otra manera. Al caminar más erguida, la gente te percibe más segura; al responder con calma, tu sistema nervioso se relaja.
Al final del día, tu cerebro recibe una notificación: "Oye, pues lo hemos hecho y no nos hemos muerto". Has creado una experiencia emocional correctora. Has roto el viejo hábito.
El cambio no llega por arte de magia, llega por acumulación de pequeños gestos.
Si estás cansada de esperar a que cambie tu mentalidad para empezar a vivir la vida que quieres, tal vez es el momento de empezar a actuar hoy mismo como la persona que serás mañana.

PD. Nunca he tenido claro que pudiera subir montañas pero pienso en qué hacen las personas que las suben, las imito et voilà!
Abrazos
Carmen





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